Muchas mujeres sienten temor al comenzar una rutina de ejercicio, y es completamente comprensible, sobre todo si tienes miedo a las lesiones. Pero te voy a dar un secreto: el ejercicio no solo es seguro, sino que puede ser tu mejor aliado para prevenir esas mismas lesiones. Vamos a ver en este post cómo empezar el ejercicio con miedo a lesiones y dar los primeros pasos para hacerlo de manera segura.
Por qué es beneficioso hacer ejercicio para la prevención de lesiones
Esa preocupación de “¿y si me lesiono?” es algo natural, especialmente si no hemos sido activas durante un tiempo o hemos tenido lesiones importantes anteriores. Las mejoras que empiezas a tener en tu cuerpo es:
- Fortalecimiento muscular y articular: Si haces ejercicio regularmente, fortalece los músculos y las articulaciones y estos músculos fuertes pueden soportar mejor los impactos y las tensiones, protegiendo las articulaciones y los huesos.
- Mejora de la flexibilidad y el rango de movimiento: Los estiramientos y ejercicios de movilidad mejoran la flexibilidad, permitiendo que el cuerpo se mueva con más libertad y reduciendo el riesgo de lesiones por movimientos bruscos o tensiones.
- Desarrollo del equilibrio: La mejora del equilibrio, evita caídas y lesiones, especialmente a medida que envejecemos. Ejercicios como el yoga o el Pilates pueden ser muy beneficiosos en este aspecto.
- Incremento de la densidad ósea: El ejercicio de impacto moderado, como el ejercicio funcional o caminar, puede ayudar a aumentar la densidad ósea, previniendo condiciones como la osteoporosis.

¿Cómo empezar a hacer ejercicio?
Cuando empiezas a hacer ejercicio, es natural sentir una mezcla de emoción y nervios, pero te aseguro que no tiene que ser complicado ni peligroso. De hecho, empezar despacio y con una buena planificación es la clave para que disfrutes del proceso y ganes confianza en cada paso. Aquí te dejo algunas recomendaciones que me han funcionado y que estoy segura te ayudarán a ti también.
Empieza desde cero y avanza poco a poco
Si llevas mucho tiempo sin hacer ejercicio o nunca has comenzado una rutina, lo más importante es empezar poco a poco. No es necesario lanzarse de lleno a una rutina intensa, por lo que basta con hacer pequeños cambios en el día a día.
Por ejemplo, si pasas mucho tiempo sentada, intenta caminar durante dos minutos cada media hora. Estos pequeños movimientos pueden hacer una gran diferencia. Si tienes miedo a caerte, una opción es caminar con alguien de confianza que pueda darte apoyo y seguridad mientras te acostumbras a moverte más.

Pide orientación y ayuda
Una de las mejores formas de empezar sin miedo es pedir ayuda a un profesional. Si no sabes por dónde comenzar o qué ejercicios son los más adecuados para ti, un entrenador puede orientarte en función de tus necesidades y objetivos. Ellos podrán recomendarte actividades, ajustadas a tu condición física y a tu ritmo de vida. Además, si te resulta más motivador, podrías unirte a un grupo o clase, donde recibirás el apoyo y las indicaciones necesarias para avanzar sin riesgos. En Aelia Club trabajamos el grupos muy reducidos para que empieces poco a poco a coger confianza y en grupos muy reducidos para que tengas un buen ambiente a la hora de hacer ejercicio.
Prueba diferentes actividades hasta encontrar la que disfrutes
El ejercicio no tiene por qué ser monótono o aburrido, por ello encuentra una actividad que realmente disfrutes. Esto aumentará las probabilidades de que lo hagas de manera constante. Puedes probar varias opciones como caminar, nadar, yoga, baile o incluso clases de acondicionamiento físico de bajo impacto.
Si tienes alguna limitación física, hay muchas actividades adaptadas que puedes explorar. Lo más importante es que el ejercicio que elijas sea algo que te haga sentir bien y que disfrutes haciéndolo.
Escucha a tu cuerpo y no te compares
Uno de los errores más comunes al empezar es intentar hacer demasiado, demasiado pronto, o compararse con los demás. Cada cuerpo es único, y lo que funciona para una persona puede no ser lo ideal para otra. Lo importante es escuchar a tu cuerpo y avanzar a tu propio ritmo.
Si sientes dolor o incomodidad, no dudes en hacer una pausa o ajustar la intensidad. El progreso puede ser gradual, y es normal que al principio no puedas hacer tanto como te gustaría. Lo más importante es ser constante y disfrutar del proceso.
Conclusión
Comenzar a hacer ejercicio con miedo a lesionarse es completamente normal, pero tomando pasos graduales, pidiendo ayuda profesional, y encontrando actividades que disfrutes, puedes superar ese temor. Escucha siempre a tu cuerpo y avanzar a tu propio ritmo para prevenir lesiones y mantenerte motivada.
Espero que te haya sido útil esta información y que nos tengas en cuenta. Lo que te he contado, nosotras lo aplicamos en nuestras sesiones de Ejercicio Funcional en AELIA CLUB, donde si tienes la oportunidad de probar y conocernos, estoy segura de que te encantará!
Lo más importante siempre es, Cuidar de Ti, recuérdalo!




